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Yaguarundí entre la vegetación

Yaguarundí

Por su silueta y apariencia el Yaguarundí recuerda más a un mustélido que a un verdadero felino.

© Anne-Marie Kalus

Ficha del Yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi)

silueta de Yaguarundí

Peso

3–8 kg

Alzada

30-36 cm

Cuerpo

43–83 cm

Cola

28–60 cm

Estado de conservación

IUCN

LC Preocupación Menor

Argentina

LC Preocupación Menor

Dieta

Mamíferos pequeños y medianos, aves, reptiles, peces, insectos y frutos

Hábitat

Ambientes variados: selvas, bosques cadaños, montes, sabanas, pajonales y malezales

Hábitos

Terrestre

Actividad

Diurno

Tiempo generacional

6 años

Otros nombres

gato moro, gato colorado, gato eira, leoncillo, gato comadreja, gato nutria

Tamaño y apariencia

El Yaguarundí es el felino americano más diferente del resto; por su coloración uniforme sólo recuerda al puma pero es mucho menor. Su forma alargada con cabeza pequeña y patas cortas han contribuido a que en algunas regiones de Argentina se lo conozca como "gato hurón".

Mide unos 43 a 83 cm de largo (cabeza y cuerpo) más unos 28 a 60 cm de cola. Su altura es de unos 33 cm en promedio y su peso va de los 3 a los 8 kg.

Se caracteriza por presentar el cuerpo alargado, la cabeza achatada, orejas pequeñas y redondeadas y cola larga. El pelaje es corto y uniforme sin manchas. En Argentina presenta dos fases de coloración, una pardo rojiza y otra gris oscura o negra. Ambas fases pueden aparecer simultáneamente en una misma población e incluso en una misma camada. Generalmente en bosques húmedos sería más frecuente la variante oscura, mientras que en ambientes secos y abiertos predominan las variantes más claras.

Por su silueta y apariencia el Yaguarundí recuerda más a un mustélido que a un verdadero felino.

Yaguarundí de cuerpo entero mirando hacia atrás
© Gabriel Arroyo

Comportamiento

Normalmente el Yaguarundí es solitario, aunque con frecuencia se lo suele ver en parejas. Es de hábitos principalmente diurnos con picos de actividad por la mañana y la tarde (esto contribuyó por mucho tiempo a la falsa suposición de que era común y abundante).

Si bien es terrestre puede trepar con agilidad a los árboles, especialmente cuando se ve amenazado.

La dieta del Yaguarundí incluye mamíferos pequeños y medianos, aves, reptiles y en menor proporción peces, insectos y frutos. Aunque por lo general caza presas de pequeño tamaño que no superan 1 kg de peso, se sabe que puede atacar presas relativamente grandes como zarigüeyas y armadillos.

En cuanto a la reproducción, en zonas tropicales ocurre durante todo el año. La gestación dura entre 63 y 75 días y la camada está formada por 2 a 4 crías. Al mes de edad los jóvenes comienzan a abandonar su refugio y al mes y medio ya son capaces de cazar por sí mismos. A los 2 años comienzan a llevar una vida independiente y entre los 2 y 3 años alcanzan la madurez sexual.

Tanto los machos como las hembras son territoriales. Marcan su territorio por medio de orina, dejando sus heces al descubierto y rasguñando la tierra, troncos y ramas. El Yaguarundí presenta un amplio repertorio de vocalizaciones que incluye unos 13 sonidos diferentes.

Pareja de yaguarundí
© Jorge Francisco Sosa Alejandre

Hábitat y distribución

El Yaguarundí ocupa una gran variedad de hábitats abiertos y cerrados: selvas tropicales o subtropicales, selvas en galería, montes, sabanas, bosques chaqueños, pajonales y arbustales, campos y malezales. Desde el nivel del mar hasta los 3200 metros de altura.

Su área de distribución internacional abarca desde el este y oeste de las tierras bajas de México, Belice, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, y en Sudamérica toda la región al oriente de los Andes hasta el norte de la Patagonia argentina.

En Argentina su distribución geográfica ocupa, al menos parcialmente, todas las provincias al norte de Río Negro. Se puede encontrar en áreas protegidas de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

El Yaguarundí se encuentra protegido dentro de los parques nacionales Calilegua (Jujuy), Baritú (Salta), El Rey (Salta), Aconquija (Tucumán), Copo (Santiago del Estero), Chaco (Chaco), El Impenetrable (Chaco), Río Pilcomayo (Formosa), Iberá (Corrientes), Mburucuyá (Corrientes), Iguazú (Misiones), Quebrada del Condorito (Córdoba), Traslasierra (Córdoba), Lihué Calel (La Pampa), El Palmar (Entre Ríos), Predelta (Entre Ríos), Sierra de las Quijadas (San Luis), Talampaya (La Rioja) y en diversas áreas protegidas provinciales, municipales y privadas.

Situación

Informes recientes han dado cuenta de que el Yaguarundí es mucho menos abundante de lo que se creía con anterioridad, con tamaños de poblaciones intrínsecamente más pequeños que necesitan ser analizados. Si bien esta especie podría estar ya casi amenazada, todavía no hay suficiente información para arribar a esa conclusión.

Actualmente en la mayor parte de su área de distribución, incluida Argentina, es una especie protegida y su caza es ilegal. Aunque su piel no tiene valor en el mercado peletero, se lo suele cazar por atacar aves de corral.

El principal impacto negativo sería la destrucción y fragmentación de su hábitat, incluyendo la conversión a gran escala de las tierras agrícolas, y el agotamiento de los recursos alimenticios.

En nuestro país, si bien es una especie que se observa con cierta frecuencia, esto podría deberse a sus hábitos diurnos y a su posible preferencia por ambientes de borde (caminos y ambientes riparios) frecuentemente transitados por personas, y no a una gran abundancia. Muestras sistemáticas con cámaras trampa indican que su abundancia local sería menor a la de otros felinos sintópicos.

Yaguarundí fotografiado en camino rural
© Claudio Molfino

Principales amenazas para la conservación de la especie

  • Caza ilegal

    Se lo caza como represalia por predación sobre aves de corral.

  • Depredación por perros

    Los ataques por perros domésticos o asilvestrados.

  • Atropellamientos

    Los atropellamientos en rutas son una amenaza directa.

  • Destrucción y fragmentación del hábitat

    La pérdida de hábitat por agricultura a gran escala.