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Ocelote entre la vegetación del bosque chaqueño

Ocelote

El felino manchado más grande del norte argentino, símbolo de los bosques subtropicales y el Chaco.

© Martha de Jong

Ficha del Ocelote (Leopardus pardalis)

silueta de Ocelote

Peso

7–16 kg

Alzada

35-50 cm

Cuerpo

115–145 cm

Cola

40–45 cm

Estado de conservación

IUCN

LC Preocupación Menor

Argentina

VU Vulnerable

Dieta

Roedores, aves, reptiles, peces, armadillos, corzuelas y pecaríes

Hábitat

Selvas tupidas, Chaco Oriental, Yungas y ambientes con densa cobertura vegetal

Hábitos

Terrestre

Actividad

Todo el día

Tiempo generacional

8 años

Otros nombres

gato onza, gato tigre grande, tiricón, manigordo

Tamaño y apariencia

El Ocelote es un felino de tamaño intermedio entre el Tirica (Leopardus guttulus) y el Puma (Puma concolor). Mide entre 115 y 145 cm de largo total, de los cuales 40 a 45 cm corresponden a la cola. El peso oscila entre los 7 y los 16 kg, siendo el macho más grande y pesado que la hembra.

En el dorso y las partes superiores ostenta un fondo bayo mientras que en las partes inferiores el fondo es blanco, y sobre ambos sectores se disponen ocelos o manchas alargadas de borde negro que encierran un color pardo-ocráceo y que suelen formar bandas en los flancos. Dos líneas recorren desde sus orejas hasta la parte superior de los ojos, y otras dos atraviesan las mejillas. La cola se halla por lo general rodeada de anillos negros. Sus muslos, patas y frente están salpicados por manchas irregulares.

El rinario es rosado, pero suele estar manchado o bordeado de negro. Los ojos varían desde el gris-oliváceo al amarillo. El diseño es variable entre los individuos.

El Ocelote fue considerado, por su hermoso diseño, uno de los felinos salvajes de más bello pelaje, lo cual le contrajo severas consecuencias debido al intenso tráfico de su cuero.

Ocelote mostrando su pelaje con ocelos característicos
© Anne-Marie Kalus

Comportamiento

Es una especie tímida, solitaria y sigilosa, de hábitos nocturnos o crepusculares, aunque es posible sorprenderlo a plena luz del día.

Posee una gran agilidad para moverse en el estrato arbóreo, sobre todo sobre ramas altas, donde descansa o se dedica a la captura de aves o monos. También utiliza los huecos en los árboles para refugiarse. De todas formas no desprecia el suelo, donde realiza gran parte de sus cacerías.

Entre sus presas se cuentan cuises, nutrias, cachorros de corzuelas y pecaríes. Puede cazar también pequeños coatíes, lagartos overos, tapetíes, agutíes, comadrejas y carpinchos.

Parece tener dos técnicas de caza: perseguir a su presa muy lenta y sigilosamente de modo activo, o simplemente sentarse a esperar entre 30 a 60 minutos para luego desplazarse a otra área y recomenzar el acecho.

Su época de cría abarca desde octubre a enero, y da a luz entre 1 y 4 cachorros. El período de gestación aproximado es de 70 a 85 días. Como todos los gatos necesita de grandes territorios: estudios indican que una población de 500 ocelotes tendría un requerimiento de territorio de poco más de 600.000 hectáreas. En el Parque Nacional Iguazú se estima una densidad de entre 5 y 17 individuos por cada 100 km². Su longevidad máxima en cautiverio fue de 20 años.

Ocelote caminando sobre un tronco
© H. Book

Hábitat y distribución

El Ocelote habita selvas tupidas y enmarañadas donde puede desplazarse por los diferentes estratos sin dificultad. Se lo encuentra en Argentina en la Selva Paranaense (de la que puede extenderse hacia zonas aledañas de selva marginal, junto al curso de los ríos), en el Chaco Oriental y en la Selva de Yungas. Puede habitar en ocasiones ambientes alterados por el hombre, como selvas secundarias o capueras.

Su distribución mundial es extensa, desde el sudoeste de Estados Unidos hasta el norte de la provincia de Santa Fe en Argentina, comprendiendo todas las naciones sudamericanas con excepción de Chile. Las poblaciones argentinas representan el límite sur de su distribución.

En Argentina se encuentra principalmente en Misiones, norte de Corrientes, este de Chaco y Formosa, y la cuña yungueña representada por el este de Jujuy, el centro de Salta y el centro norte de Tucumán.

El Ocelote se encuentra protegido dentro de los parques nacionales Calilegua (Jujuy), Baritú (Salta), El Rey (Salta), Aconquija (Tucumán), El Impenetrable (Chaco), Chaco (Chaco), Río Pilcomayo (Formosa), Iberá (Corrientes), Iguazú (Misiones) y en diversas áreas protegidas nacionales, provinciales, municipales y privadas.

Situación

Tanto la caza como la destrucción del hábitat por el desmonte y el avance de la frontera urbana representan un peligro para el Ocelote, habiendo reducido sensiblemente sus poblaciones y su área de dispersión. Antiguamente abarcaba las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes, donde hoy prácticamente se halla extinto.

A mediados del siglo XX su piel fue muy comercializada, exportándose de Brasil y Paraguay una gran cantidad de cueros hacia Europa. Hoy día su principal amenaza es la destrucción y degradación de la selva donde habita.

En Brasil su población se estima en 40.000 individuos, y en nuestro país entre 1.500 y 8.000. Aún al día de hoy la caza ilegal para comercializar su piel es una amenaza, al igual que la caza por ataques a animales de granja, y el tráfico ilegal para mascotismo.

Ocelote fotografiado en su entorno natural
© Seth Patterson

Principales amenazas para la conservación de la especie

  • Destrucción y fragmentación del hábitat

    La expansión de la frontera agropecuaria, el desarrollo urbano y las forestaciones son la principal amenaza para el Ocelote.

  • Caza ilegal

    Persiste la caza ilegal para comercializar su piel y la caza por ataques a animales de granja.

  • Tráfico para mascotismo

    El tráfico ilegal de ejemplares vivos para mascotas es otra de las amenazas que enfrenta el Ocelote.