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Gato del pajonal entre pajonales

Gato del Pajonal

Un felino misterioso de los pastizales andinos y patagónicos, frecuentemente confundido con el gato andino.

© Pablo Dolsan

Ficha del Gato del Pajonal (Leopardus colocolo)

silueta de Gato del Pajonal

Peso

3–5 kg

Alzada

28 a 35 cm

Cuerpo

53–65 cm

Cola

23–30 cm

Estado de conservación

IUCN

NT Casi Amenazado

Argentina

VU Vulnerable

Dieta

Aves terrestres, roedores medianos (cuises, chinchillones, vizcachas) y huevos

Hábitat

Pastizales altos, matorrales secos, puna, monte, espinal y estepa patagónica

Hábitos

Terrestre

Actividad

Nocturno y crepuscular

Tiempo generacional

7 años

Otros nombres

gato pajero, gato de las pampas, colocolo

Tamaño y apariencia

El Gato del Pajonal es un felino de cabeza redonda, cuerpo robusto y patas cortas, de pelaje largo y con las orejas en punta, lo que recuerda vagamente al lince.

Es de tamaño pequeño, midiendo entre 53 y 65 cm, a lo que hay que agregar la cola, con unos 23 a 30 cm. Tiene un peso aproximado de 2 a 5 kg.

Presenta varias diferencias geográficas, aunque siempre conservando su característico largo pelaje. Su coloración tiene como rasgo fundamental que las patas delanteras están rayadas transversalmente de pardo oscuro a negro. Por lo común el dorso es grisáceo y las patas amarillentas, anaranjadas o acaneladas, pudiendo la cola ser de color uniforme o tener anillos incompletos o difusos. La parte trasera de las orejas es usualmente gris o negra. El rinario por lo general es rosado.

El Gato del Pajonal ha atravesado varios cambios en su clasificación sistemática. Actualmente los llamados Gato del Pajonal (antes Lynchailurus pajeros), Gato del Pantanal (antes Lynchailurus braccatus) y Gato Colocolo (antes Lynchailurus colocolo) han pasado a conformar una única especie: el Gato del Pajonal (Leopardus colocolo). Esto explica sus variaciones morfológicas a lo largo de su amplia distribución.

Es posible también encontrar formas melánicas de esta especie.

Primer plano de Gato del Pajonal
© Pablo Dolsan

Comportamiento

El Gato del Pajonal es un felino terrestre y acostumbra cazar al nivel del suelo. No suele trepar a los árboles.

Rara vez es observado y sus hábitos, si bien varían con las distintas subespecies y rangos geográficos, son mayormente nocturnos o crepusculares, aunque no es imposible encontrarlo de día.

Se oculta entre matas, en oquedades de árboles o entre piedras. Cuando es amenazado eriza su tupido manto y puede llegar a trepar árboles y lanzar bufidos.

Se alimenta de aves terrestres, mayormente de sus pichones y huevos. En la Patagonia es conocida su afición por los nidos de pingüinos. También preda sobre pequeños roedores, como cuises o ratas de campo, y otros de mayor tamaño como chinchillones o vizcachas.

Se lo ha visto refugiarse en cuevas de vizcachas, y se sospecha que la gran merma en las poblaciones de estos típicos roedores pampeanos puede haber influido en su enrarecimiento.

Su período de gestación es largo en relación a su tamaño, pudiendo durar entre 80 y 85 días. Suele tener entre 1 y 3 crías. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 2 años y la longevidad promedio de la especie es de 9 años.

Gato del Pajonal caminando de perfil
© Patricio Escare Burgos

Hábitat y distribución

El Gato del Pajonal prefiere zonas de pastos altos y matorrales secos y abiertos, con pocos árboles. Habita las ecorregiones de los Altos Andes, la Puna, el Monte, el Espinal, los límites del Chaco Serrano y de transición, los pastizales de altura en las Yungas, las Pampas secas y la Estepa patagónica (hasta el estrecho de Magallanes).

En los Altos Andes y la Puna, donde comparte hábitat con el Gato Andino (Leopardus jacobita), alcanza densidades relativamente altas sosteniendo poblaciones estables. En las pampas del centro de Argentina, así como en el Espinal y el sur del Monte, sus poblaciones se encuentran en fuerte retracción, siendo un felino muy escaso.

Su distribución incluye las provincias argentinas de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tucumán.

El Gato del Pajonal se encuentra protegido dentro de los parques nacionales Aconquija (Tucumán), Baritú (Salta), Calilegua (Jujuy), Los Cardones (Salta), El Rey (Salta), Río Pilcomayo (Formosa), Mburucuyá (Corrientes), Quebrada del Condorito (Córdoba), Traslasierra (Córdoba), El Palmar (Entre Ríos), Talampaya (La Rioja), Sierra de las Quijadas (San Luis), San Guillermo (San Juan), Lanín (Neuquén), Laguna Blanca (Neuquén), Lihué Calel (La Pampa), Nahuel Huapi (Río Negro y Neuquén), Bosques Petrificados de Jaramillo (Santa Cruz), Los Glaciares (Santa Cruz) y Perito Moreno (Santa Cruz) y en diversas áreas protegidas nacionales, provinciales, municipales y privadas.

Situación

El Gato del Pajonal sufrió grandes presiones históricas. Entre 1976 y 1979 se exportaron 78.000 pieles; la última exportación legal ocurrió en 1987, cuando salieron de Argentina 10.000 cueros.

En la actualidad, si bien el comercio de su piel es prácticamente nulo, todavía se lo persigue activamente con perros o cepos por considerarlo dañino para las aves de corral o incluso para utilizar su piel como ornamento.

La gran modificación de su hábitat, en particular el pastizal pampeano —una de las ecorregiones más amenazadas del país—, ha impactado fuertemente en su tamaño poblacional, eliminando no solo los pastizales que le sirven de refugio sino también su alimento, principalmente roedores.

Sus poblaciones se encuentran hoy gravemente fragmentadas, lo que impide el intercambio genético entre ellas. Se estima que su tamaño poblacional total es inferior a 50.000 individuos con un índice decreciente. Se considera al Gato del Pajonal prácticamente extinto de la pampa húmeda.

Gato del Pajonal capturado por una cámara trampa
© Nicolás García del Castelló

Principales amenazas para la conservación de la especie

  • Pérdida de hábitat

    El avance de la frontera agropecuaria, la minería y la extracción de petróleo destruyen los pastizales y pajonales que constituyen el hábitat principal de la especie.

  • Caza como represalia

    Se lo persigue activamente con perros o cepos por considerarlo dañino para las aves de corral.

  • Atropellamientos

    Los atropellamientos en rutas son una causa de mortalidad directa, especialmente en zonas de alta circulación.